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Año Jubilar Paulino

marco de muestra

Cada día que Dios nos concede vivir, es una ocasión especialísima para dejarnos cautivar por el Amor de Dios, que tiene la capacidad de transformar el corazón del ser humano; esto lo experimentamos los candidatos al Diaconado Permanente, los Diáconos y sus respectivas familias.

Hay muchas motivaciones y acciones, en la Escuela Diaconal de la Arquidiócesis de Bogotá, que nos hacen valorar positivamente la formación integral recibida durante los estudios y la formación permanente dada a los Diáconos. El Año jubilar es un tiempo de Gracia que Dios misericordioso nos da para que recibamos humildemente el tesoro infinito de las satisfacciones de Cristo y de los Santos, por la mediación Sacramental de la Iglesia.

Fundamentos bíblicos del año Jubilar.

Lv.25, 8-22: Los Israelitas celebraban el Año jubilar cada cincuenta años y se inauguraba el ‘Día de la Expiación”. Este año lo “consideraras Sagrado” (Lv.25, 12), se recuperaban las propiedades y se recibía el perdón de las deudas.

Dt. 15, 1-11: En Israel se reglamentó el perdón de las deudas cada séptimo año, con el fin de que no existieran pobres permanentes en la comunidad; consistía: “todo acreedor condonará la deuda del préstamo a su prójimo, no lo apremiarás porque ha sido proclamada la remisión del Señor”.

El Año Jubilar se fue proyectando hacia una futura Era Mesiánica; por eso, Jesús en la Sinagoga de Nazaret proclamó el Año de Gracia a favor de los oprimidos, de los humildes, mediante el anuncio de la Buena Nueva a los pobres, como su Proyecto Mesiánico ( cfr.Luc. 4, 18-22) .

Año Paulino (28 de junio de 2008 – 29 de junio de 2009)

Con ocasión de los dos mil años del nacimiento de san Pablo, el Papa Benedicto XVI, en la Basílica de San Pablo Extramuros, proclamó el Año Paulino y concedió la Indulgencia Plenaria, para los fieles de la Iglesia Católica, con la dimensión Ecuménica, invitando a orar y trabajar por la unidad de todos los Cristianos.

Esta Indulgencia Plenaria se puede ganar en las Iglesias Locales de todo el mundo, designadas por los Obispos, Ordinarios del Lugar, hoy tenemos fijado el concepto de Indulgencia en el Código de Derecho Canónico (C.992-997).

Concepto ( c. 992) La Indulgencia consiste en:

1.Remisión ante Dios de la pena temporal debida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa

2.Que haya un fiel dispuesto y con intención de ganarla

3.Si cumple con las condiciones que la legítima autoridad determina

4.Se logra por mediación de la Iglesia

Concesión (C.995): pueden conceder la Indulgencia:

1.El Sumo Pontífice.

2.Aquellos a quienes el Derecho concede esta facultad.

3.Aquellos a quienes el Sumo Pontífice concede esta Facultad.

Obtención (C.994 Y 996): Cualquier fiel puede ganar la Indulgencia Plenaria o Parcial para aplicarla a sí mismo o como sufragio a los difuntos.

Para ser capaz de ganarla se requiere:

1. Estar bautizado.

2. No estar excomulgado.

3. Estar en estado de Gracia de Dios.

4. Tener intención de ganar la Indulgencia.

5. Cumplir con las obras prescritas, dentro del tiempo determinado y de la manera exigida.

En conclusión, este tiempo de Gracia es la oportunidad que tenemos para que Dios transforme nuestro corazón, para que no nos deshumanicemos por el pecado; por eso con el perdón, Dios quiere que no nos sigamos haciendo daño; nosotros siempre vemos la persona pecadora pero Dios, ve que toda persona puede ser rescatada y reorientada en su vida:

“Vete en paz y no peques más”.

D.P. Gerardo Parada Torres.

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