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Reflexión Evangelio dominical Por el Señor Cardenal Rubén Salazar Gómez

2018-10-21

Reflexión del Evangelio dominical
Por el señor Cardenal Rubén Salazar Gómez

El Evangelio de hoy continúa, en cierta manera, el Evangelio de los domingos anteriores porque el Señor quiere que nosotros penetremos profundamente en la manera como debemos vivir aquellas realidades que el mundo de hoy, tan frecuentemente, convierte en ídolos. Hoy se trata del poder. Escuchemos con mucha atención.

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos:

En aquel tiempo se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo: Santiago y Juan, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir”. Les pregunto: “¿Qué quieren que haga por ustedes?” Contestaron: “Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Jesús replicó: “No saben lo que piden, ¿pueden beber el cáliz que yo he de beber o bautizarse con el bautismo que yo me voy a bautizar?” Contestaron: “Podemos”. Jesús les dijo: “El cáliz que yo voy a beber lo beberán, y serán bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concedérselo, sino que es para quienes está reservado”. Los otros 10, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo: “Saben que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre ustedes, el que quiera ser grande entre ustedes que sea su servidor, y el que quiera ser primero sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a ser servido sino a servir y dar su vida en rescate por muchos”.

Palabra del Señor

El Señor en el Evangelio recibe la petición de dos de los apóstoles. Ellos se imaginan el Reino de Dios, el Reino de Nuestro Señor, como un reino humano de poder y quieren participar de poder, quieren ser los primeros en estar al lado del que manda, del Rey, y, por lo tanto, quieren participar de la mejor manera posible en ese reino que ellos se lo imaginan de una manera muy humana. La respuesta del Señor vale la pena que nosotros la consideremos claramente. En primer lugar, el Señor les dice que si están dispuestos a beber el cáliz que Él ha de beber. Es decir, la primera condición para verdaderamente poder participar en el Reino de Dios es estar dispuestos a tener el mismo destino de Cristo Nuestro Señor, participar en Su Pasión y en Su Muerte para entonces sí poder participar también en la resurrección, y esto indudablemente que es todo lo contrario del poder como nosotros no lo imaginamos.

Participar en el Reino de Cristo no es tener poder humano, no es, indudablemente, nada de aquello que nosotros nos imaginamos siempre que pensamos en el poder. Es el poder del servicio. Por eso, y este es el segundo aspecto fundamental, por eso el Señor termina diciéndoles que Él es el modelo de lo que significa el poder, porque Él no ha venido a que le sirvan sino a servir. Por lo tanto, beber el cáliz de Cristo Nuestro Señor, es decir, participar en Su destino, es verdaderamente ser capaces de servir. Esto hoy en día parece la antítesis del poder porque el poder parece ser más bien para ganar yo personalmente, para tener toda la posibilidad de manipular, de disponer a mi antojo. En cambio, el Señor nos dice: el servicio es el poder fundamental. Los cristianos somos poderosos si servimos, y ¿por qué porque precisamente sirviendo a los demás? Entonces hacemos posible que todo lo que tenemos, todo lo que poseemos, todo lo que somos, esté verdaderamente para ayudar a los demás, especialmente a las personas más pobres, más necesitadas. Especialmente a aquellos que el mundo considera como desechables, como que no interesan, como que no importan.

Nosotros estamos viviendo en Colombia la situación nueva para nosotros de una inmigración masiva, no solamente de venezolanos, sino también de otras partes, y esto nos plantea a nosotros tremendos retos en el servicio. ¿Vamos a ser capaces de servir o no? ¿O nos vamos a mostrar más bien prepotentes frente a aquellos que vienen pidiendo nuestra ayuda? ¿Vamos a ser capaces de abrir nuestro corazón para acogerlos? ¿O nos vamos a mostrar más bien indiferentes o prepotentes? Repito la palabra porque es una palabra muy fuerte, que es la que verdaderamente describe muchas veces nuestras actitudes frente a los demás.

Pidamos al Señor que Él nos ayude a comprender en dónde está el verdadero poder. Y ojalá que nuestros gobernantes, a todos los niveles, no solamente en el nivel nacional sino también en el nivel regional, en el nivel local, todos entiendan que si ellos están investidos de poder es precisamente para servir verdaderamente al país. Para servir a Colombia construyendo un país de justicia y de paz, y esto también a nivel de las gobernaciones, a nivel de las alcaldías, a nivel de todos. Todos, todo lo que constituye el poder público, aquel que es elegido por el pueblo precisamente para poder obtener el bien como el bien de todos por encima de cualquier bien particular. El Señor nos ofrece siempre la posibilidad de contemplarlo a Él, que se entregó por nosotros para poder comprender exactamente lo que significa el servicio. Que el Señor nos conceda esa gracia en la Eucaristía de este domingo.

La bendición de Dios Todopoderoso; Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Amén.