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Familias Orantes. El camino de la oración profunda.

FAMILIAS ORANTES

Las comunidades parroquiales de la arquidiócesis de Bogotá registran con gozo la existencia de las familias orantes, pues allí encuentran un escenario donde son escuchadas sus necesidades y puestas en oración. Estos encuentros con otras personas en comunidad implorando la asistencia de Dios son la expresión propia de la Misericordia de Dios. A puertas del año de la misericordia la generalidad de las personas, que denotan momentos difíciles en su existencia, acuden con especial cuidado al escenario de las familias Orantes.

Familias orantes es el nombre del proyecto de vida que los diáconos permanentes en Bogotá desarrollan en el año 2015, para que mediante el ejercicio de su ministerio pongan al servicio de los más necesitados, ese elemento esencial de la vida espiritual como lo es la oración.La oración se convierte en el medio por el cual se descubre el sentido de la vida y el sentido de lo que en ella sucede.

En las parroquias de nuestra arquidiócesis se destina un día de la semana, en especial los días miércoles previamente a la realización de la eucaristía, donde se toma nota de esas tan profundas necesidades que la gente tiene y que solo en la intimidad de la oración, frente a Dios, se expresa en la comunidad.En el curso del año, se ha orado por necesidades de distinta índole, por ejemplo se ha implorado la asistencia de Dios para nuestros gobernantes, que iluminados por la palabra de Dios, ejecuten y tomen las mejores decisiones.

Se ha orado por los que buscan empleo, los que están privados de la libertad, los que carecen de los elementos básicos para subsistir, por los que nacen en el presente año, por los que fallecen para que el Señor los acoja en su misericordia. Igualmente se ha orado por los secuestrados para recuperen prontamente su libertad, por los que han sido presa de algún vicio, para que Dios les otorgue la fortaleza requerida para superar esos vicios. Se ha orado por las vocaciones sacerdotales, para que el Señor provea numerosas personas que quieran seguir el camino sacerdotal, diaconal y religioso bien sea en las comunidades masculinas y femeninas.

Las familias orantes, iluminadas por la gracia de Dios, han marcado la ruta de esa aproximación con Dios, que lleva al discernimiento de la voluntad del mismo Dios, que nos dio la vida, para que comprendamos el sentido y la misión que nos corresponden desarrollar a lo largo de nuestra existencia terrena.Es a través del ejercicio del ministerio del diácono permanente, que esas comunidades han sentido que tienen un medio claro y concreto, en donde con la participación de los fieles, se consolida la visión más cercana a la Iglesia que Dios quería.

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