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Reflexión Evangelio dominical Por el Señor Cardenal Rubén Salazar Gómez

2018-02-18

Reflexión del Evangelio dominical
Por el señor Cardenal Rubén Salazar Gómez

Empezamos el tiempo de Cuaresma, es el tiempo de preparación inmediata para la celebración de la Pascua. Por eso, se interrumpe el Tiempo Ordinario, para vivir este tiempo especial; que es un tiempo de escucha de la Palabra de Dios, es un tiempo de conversión, es un tiempo de preparación para vivir con Cristo su Pascua. Escuchemos con mucha atención el Evangelio que va a hacer proclamado.

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás; vivía con las fieras y los ángeles lo servían. Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Conviértanse y crean en el Evangelio.

Palabra del Señor.

Se nos habla en el Evangelio de Marcos, de que el Señor antes de empezar su ministerio se retiró al desierto, y allí fue tentado. La tentación, es indudablemente es uno de los aspectos permanentes en nuestra vida.

¿Qué significa la tentación? Significa que Dios nos ha creado nosotros libres, y por lo tanto, nosotros somos los que decidimos acerca de nuestra vida, nosotros somos los que tomamos las decisiones permanentemente, para que nuestra vida sea así o asá. Todos los días, de mil maneras estamos tomando decisiones. Nosotros hemos sido creados para el bien y por lo tanto, la tendencia espontánea nuestra es el bien, hacer el bien y que todas nuestras decisiones tiendan a hacer el bien de alguna manera. Nos llama la atención sino el bien; pero hay un problema, y es que muchas veces el mal se nos presenta con la apariencia de bien y entonces ahí, es donde puede surgir la tentación. En el sentido, de que si nosotros no estamos muy alerta, si no somos duchos en el arte de discernir el bien del mal indudablemente, podemos caer en la trampa y elegir el mal, creyendo que estamos eligiendo el bien. Nunca, el pecado se nos presenta como pecado, nunca el pecado se nos presenta como mal a nosotros, siempre se nos presenta como algo que nos conviene, como algo que podría ser bien para mí.

Por ejemplo, pensemos en el robo, robar es mal porque es arrancarle, es quitarle a alguien lo que posee. Pero, el que roba no piensa que está cometiendo algo indebido; está creyendo y todos los días se mete más en la cabeza, que tiene derecho a robar, de apoderarse del bien de los demás. Ahí está la tentación, cuando el mal se presenta bajo apariencia de bien; por eso una obligación permanente nuestra, es descubrir cada vez con mayor claridad ¿Cuál es el bien? ¿Cuál es el bien, que debemos buscar? ¿Cuál es el bien, que debemos elegir? ¿Cuál es el bien que verdaderamente como bien, viene a hacer bien a mi vida? Porque si no nos dejamos enredar y entonces caemos en la tentación, es decir, caemos en aquello que es mal, pero que se nos presenta bajo la forma del bien.

¿Cómo hacemos para descubrir entonces, cuando es el bien y cuando es el mal? ¿Cómo hacemos para ese discernimiento? El Señor nos ha regalado una ayuda maravillosa, que es su Palabra. Cuando nosotros estamos atentos a su Palabra, la leemos, la estudiamos, vamos comprendiendo cada vez mejor, qué es lo que Él quiere de nosotros, es decir, nuestro bien. Pero también esa Palabra de Dios, viene dada para nosotros por la Iglesia; la Iglesia es la que nos transmite la Palabra de Dios y la Iglesia por lo tanto, nos va diciendo cada vez más, qué es lo que a partir de la Palabra de Dios es el bien para nosotros, es el bien que debemos elegir, es el bien que nos puede ayudar a vivir en plenitud.

Las tentaciones de Cristo, al inicio de la Cuaresma nos invitan en primer lugar, a que nosotros tomemos conciencia de que el Señor Jesús quiso cargar con todas nuestras dolencias, también con la tentación. Él vino también a sufrir un poquito todo ese problema, de no saber a veces muy claramente que es el bien y que es el mal, pero Él supo vencer la tentación y unidos a Él, nosotros vamos también a saber vencer la tentación y a poder siempre cuando se nos presenta esa duda, cuando se nos presenta esa incertidumbre acerca de qué es el bien y qué es el mal, ser capaces de hacer la elección. La elección correcta, ser capaces de elegir siempre el bien para poder vivir una vida coherente, una vida sana, una vida útil a los demás.

Al iniciar la Cuaresma pidamos al Señor, que nos ayude durante este tiempo a descubrir con mayor claridad, qué es lo que Él quiere de nosotros para poder reajustar nuestra vida, para poder entrar en ese proceso de conversión y de cambio, porque el reino de Dios ha llegado con Cristo y por lo tanto, tenemos que recibirlo en nuestro corazón y para ello necesitamos convertirnos.

La bendición de Dios Todopoderoso; Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.

Amén.