x

Diligencie el siguiente formulario para suscribirse a nuestro boletín de noticias.

 

Nuestro compromiso como familia Diaconal

marco de muestra

Con inmensa alegría comparto con ustedes una experiencia que honra a pocas familias: el ser portadores de la doble sacramentalidad que comporta el haber conformado una Familia Diaconal, llamada a constituirse en testimonio fiel de Jesucristo y de su Iglesia.

Es el compromiso adquirido, la misión, la perspectiva que nos conduce a perseverar; que se traduce en el servicio de la caridad, el servicio litúrgico, el servicio a la Palabra y la comunión con el Obispo y el Presbítero, procurando eso sí, conducir a nuestros hermanos a Cristo, enseñarles la fe, comunicársela y transmitírsela con el ejemplo.

En lo personal, doy gracias infinitas a Dios por la llamada que hizo a mi esposo y a mi esposo agradezco eternamente el haber atendido el llamado de Dios. Pero también debo agradecer de corazón la respuesta afirmativa de nuestros dos hijos. Es una respuesta que se logra solo cuando se cuenta con el amor del Señor, un amor intenso, profundo, desinteresado, concreto y ante todo, generoso. Una respuesta que nos obliga a mantenernos firmes en la fe, a reconocer y aceptar en el otro sus virtudes y debilidades; a entenderle y respetarle como aquel ser humano que aun cuando ordenado continúa siendo humano y perteneciendo a un mundo inmerso en múltiples dificultades, en carreras, con enormes retos, siendo el más importante y delicioso ANUNCIAR A JESÚS.

Cuando me disponía a escribir estas líneas, reflexionaba en los compromisos heredados del Concilio Vaticano II, que deben ser asumidos con seriedad por los Diáconos en la tarea de transmitir a los fieles la verdad que emana de la gracia sacramental recibida desde la imposición de las manos, que les habilitó para dar vida al servicio de la palabra, del altar y de la caridad, sin olvidar siquiera por un instante algo difícil pero real: la obediencia al Obispo y el cumplimiento de la misión adheridos e inspirados en Jesús, viviendo el Evangelio desde dentro y fuera del hogar, como el misionero de la caridad, como el discípulo que honra las promesas de la ordenación y proyecta desde su Iglesia Doméstica y desde todo lugar al Dios Misericordioso que se obligó anunciar, que nos invita a hacerlo bien, con alegría, con gratitud, enamorados del ministerio diaconal.

A manera de testimonio no puedo menos que transmitirles el regocijo que me embarga al tener la oportunidad de contarles cuán feliz he sido como mujer, como esposa y madre; por haber sido bendecida con un esposo y diácono ejemplar, con dos hijos formidables, y en especial, con un Jesús generoso y compasivo que tocó a la puerta, entró y quiso quedarse en nuestro humilde hogar.

Silvia Rojas
Abogada
Esposa de Diácono Permanente

Noticias