x

Diligencie el siguiente formulario para suscribirse a nuestro boletín de noticias.

 

Saludo de Bienvenida Nuevos Aspirantes

En el marco del año nuevo litúrgico con el tiempo del Adviento que se aproxima, se han aprobado los nuevos aspirantes al diaconado permanente para iniciar su proceso de discernimiento vocacional, y ahondar en la providencia de Dios, que les permite descubrir con profundidad la vocación de servicio, y al mismo o tiempo permitir que los procesos de formación les ayuden a afianzar la vocación que la iglesia confirma a través de las estructuras de formación y acompañamiento a cada uno y a sus familia.

El llegar a la escuela seguramente hay ilusiones y esperanzas de lograr llegar a la meta, colocando de parte de cada uno de los aprobados, las capacidades, habilidades, carismas, valores y virtudes que Dios les ha regalado a lo largo de la vida y de las acciones sacramentales que todos han participado.

También llegan a la escuela en la adultez de la vida, y tienen ciertos interrogantes, y porque no decirlo ciertos miedos de iniciar durante seis años, 12 semestres la formación presencial, y asumir clases, trabajos de investigación, lecturas de temas teológicos, bíblicos, morales, psicológicos, y de otras áreas que jamás han tenido oportunidad de estudiar, pero les digo con sencillez “que no tengan miedo”, sino confianza en la providencia de Dios, el Señor Jesús que los llamo y los continuara llamando al servicio en la iglesia a los más pobres, dándoles a cada uno la fuerza espiritual, interior, y la gracia de llegar al final no solamente del proceso formativo, sino al final de un ministerio vivido en santidad, y siendo rostros visibles de Jesucristo en medio de sus familia, comunidades y espacios sociales y culturales de la ciudad.

En este proceso entran las queridas esposas, quienes han sido compañeras de camino en los años de la vida matrimonial, han sido mujer, esposa, madre, ellas tienen un papel fundamental en el acompañamiento, son FORMADORES, maestras que ayudan a los formadores a ir templando el espíritu, y responder con calidad y altura, humana y cristiana a una vocación de la madurez de la vida que es rostro de Cristo en la familia, en la comunidad y en la parroquia.

A las esposas les ofrecemos un camino no paralelo, sino complementario de formarse en la espiritualidad de la Sierva María madre del Señor, para que ofrezcan sus vidas por la santidad de su esposo diacono y en un apostolado que les permita entregar sus valores y carismas en la comunidad cristiana.

Los hijos entran al proceso de formación en la escuela, descubriendo la grandeza de una vocación que recibe su padre, de Dios, y que quiere responder para dar de sí  con humildad y obediencia aquello que recibe con gratuidad de la providencia divina.

Los esperamos para iniciar el semestre de aspirantes, de manera presencial, después de unos meses de acompañamiento y discernimiento vocacional.

El consejo de formadores estará al servicio de cada uno de ustedes, unidos a los diáconos co-directores que estarán cercanos en todo el proceso.

Bienvenidos.

Monseñor Alberto Ojalvo

Director.

Noticias